El inicio de una obra que transformó el Perú
La obra del Movimiento Misionero Mundial en Arequipa celebró 45 años de presencia ininterrumpida, una fecha que reviste un significado especial al recordar el origen del trabajo misionero de la institución en el Perú. Fue en esta ciudad donde comenzó la labor evangelizadora que, con el paso de los años, se extendió a todo el territorio nacional, llevando el mensaje de salvación a miles de personas.

La historia se remonta al 7 de junio de 1981, cuando el pastor Carlos Capo llegó al Perú y luego se trasladó a la Ciudad Blanca para iniciar la predicación del Evangelio. Desde ese momento se establecieron las bases de una obra que, meses después, lograría su inscripción oficial en los Registros Públicos del Perú durante el mes de agosto de ese mismo año, consolidando legalmente la presencia del Movimiento Misionero Mundial Inc. en el país.
Un aniversario para recordar el legado
Con el propósito de honrar este importante acontecimiento, del 30 de julio al 2 de agosto se desarrolló una programación especial en acción de gracias por los 45 años de ministerio. Durante estos días, la iglesia recordó el esfuerzo de los primeros obreros que sembraron la Palabra de Dios y reafirmó su compromiso de continuar anunciando el Evangelio, rescatando vidas y fortaleciendo a las familias conforme al propósito del Señor.

La conmemoración permitió revivir los momentos que marcaron el nacimiento de la obra en el Perú y reconocer la fidelidad de Dios a lo largo de estas cuatro décadas y media de crecimiento y expansión.
Mensajes que fortalecieron a la iglesia
La celebración contó con la participación del pastor José Arturo Soto, coordinador del Consejo de Consejeros del Movimiento Misionero Mundial, y del vicepresidente internacional, Rev. Luis Meza Bocanegra, quienes compartieron la Palabra de Dios durante los servicios centrales. Asimismo, la Junta de Oficiales Nacionales acompañó esta significativa celebración junto a cientos de hermanos procedentes de distintas regiones del país.
Las ministraciones estuvieron orientadas a renovar el compromiso de la iglesia con la obra misionera y a recordar la responsabilidad de continuar proclamando el Evangelio hasta lo último de la tierra.

Dos escenarios para una gran celebración
Las actividades se desarrollaron en el templo central del Movimiento Misionero Mundial, ubicado en la avenida Unión 225, así como en el Coliseo Arequipa, donde durante el sábado y domingo se realizaron las reuniones principales con una multitud de creyentes que participaron de jornadas de adoración, comunión y gratitud.
Este 45.º aniversario no solo celebró la permanencia de la obra en Arequipa, sino también el inicio de una misión que, desde la Ciudad Blanca, ha alcanzado cada región del Perú y continúa extendiendo el mensaje de Jesucristo con la misma visión evangelizadora que dio origen al Movimiento Misionero Mundial en el país.
Si quieres saber más de nosotros da clic aquí









