MMM PERÚ | TUNGASUCA: Niños son presentados a Dios y reciben una oración de bendición.

En el templo del Movimiento Misionero Mundial en Tungasuca, al norte de Lima, se realizó un servicio especial de presentación de niños, encomendando sus vidas al Señor y orando para que crezcan cimentados en su Palabra, en fidelidad y obediencia a Dios.

Una generación dedicada al Señor

En un ambiente de fe y gratitud, los pequeños fueron presentados y dedicados a Dios durante un servicio especial en la iglesia del MMM en Tungasuca. Este momento recordó a la congregación la responsabilidad de acompañar a los niños desde sus primeros años, guiándolos en el conocimiento de la Palabra de Dios.

La presentación de cada niño fue acompañada de oración, poniendo sus vidas en las manos del Señor y pidiendo que sean guiados por el Espíritu Santo a lo largo de su crecimiento.

Cada niño recibió la oración de la iglesia y los pastores de la congregación en Tungasuca

Un servicio dirigido por el pastor de la iglesia

El servicio estuvo dirigido por el Rev. Sergio Ambrosio, pastor de la Iglesia del Movimiento Misionero Mundial en Tungasuca, quien tuvo a su cargo la presentación de cada uno de los niños ante la congregación.

Durante este momento especial, se destacó la importancia de que los padres y la iglesia asuman con responsabilidad el compromiso de formar a los más pequeños en los caminos del Señor.

Las familias se presentaron en el templo del MMM en este sector de la ciudad de Lima para dedicar a sus menores hijos a Dios.

Jesús quiere que los niños se acerquen a Él

La presentación de los niños también permitió recordar las palabras de Jesús registradas en Marcos 10:14, donde el Señor enseñó que nadie debía impedir que los niños se acercaran a Él.

Este pasaje muestra que los niños tienen un lugar especial en el corazón de Dios y que la iglesia y los adultos tienen la responsabilidad de acercarlos a Cristo, enseñándoles su Palabra, orando por ellos y siendo un ejemplo de fe y obediencia.

La palabra enseñó claramente que los niños tiene una preferencia especial para nuestro Señor Jesucristo.

Asimismo, Marcos 10:16 presenta una escena aún más cercana: Jesús tomó a los niños en sus brazos, puso sus manos sobre ellos y los bendijo. El Señor no solamente permitió que se acercaran, sino que los recibió con amor y derramó sobre ellos su bendición.

Una responsabilidad de padres e iglesia

La presentación de estos pequeños representa también un llamado a los padres y a la congregación a continuar trabajando en favor de una nueva generación que conozca y ame a Dios.

Cada niño necesita crecer en un ambiente donde pueda conocer a Cristo, descubrir su Palabra y experimentar el amor de Dios. Por ello, la formación espiritual desde los primeros años constituye una responsabilidad que debe ser asumida con compromiso por las familias y la iglesia.

Los niños no son bautizados en agua, claramente la doctrina nos enseña que el bautismo en agua es para arrepentimiento.

Acerquemos a los niños a Jesús

Este servicio dejó un mensaje claro para toda la congregación: “No alejemos a los niños de Jesús; acerquémoslos a Él”.

Que cada pequeño presentado pueda crecer bajo la dirección del Espíritu Santo, cimentado en la Palabra de Dios, permaneciendo fiel y aprendiendo desde temprana edad a caminar en obediencia al Señor.

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