MMM PERÚ | Chivay reúne a jóvenes y adolescentes en una jornada de fe, formación y renovación

En Chivay, jóvenes y adolescentes se dieron cita para vivir una jornada marcada por la reflexión, la Palabra de Dios y una profunda experiencia espiritual. La confraternidad no solo abrió un espacio para compartir y resolver preguntas desde las Escrituras, sino que culminó con un llamado misionero que llevó a muchos a entregar su vida al Señor y a otros a renovar su compromiso de servicio.

Preguntas que encontraron respuestas

La jornada comenzó con un espacio de diálogo y enseñanza en el que los participantes pudieron formular preguntas, expresar inquietudes y encontrar respuestas a la luz de la Palabra de Dios.

Fue un momento especialmente significativo para una generación que busca comprender, afirmar su fe y encontrar dirección en medio de los desafíos propios de su edad.

Más que una reunión, este encuentro permitió que la juventud tuviera un espacio para escuchar, preguntar, aprender y fortalecer sus convicciones cristianas.

Diferentes pastores invitados ministraron con el mensaje de la palabra de Dios.

Una noche marcada por la presencia de Dios

El segundo servicio de la confraternidad llevó la jornada a un momento de especial intensidad espiritual. Durante el culto, la presencia del Espíritu Santo fue el centro de una celebración en la que muchos jóvenes fueron llenos y renovados.

La Palabra de Dios estuvo a cargo del pastor Santos Figueroa, quien ministró a los presentes en una noche que quedó marcada por la fe y la búsqueda de Dios.

Las palabras de Hechos 2:4 acompañaron este momento:

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…”

LOs Jóvenes asistentes estuvieron atentos al mensaje de la palabra de Dios.

Un llamado que trasciende la reunión

El cierre de la confraternidad estuvo marcado por el Culto Misionero, donde varios jóvenes respondieron al llamado del Señor y entregaron sus vidas para servirle, mientras otros renovaron sus fuerzas y reafirmaron su disposición para continuar trabajando en la obra de Dios.

Ese momento convirtió la celebración en algo más profundo: una generación que no solo recibe, sino que también responde al llamado de llevar el Evangelio.

Una generación que decide servir

La confraternidad de jóvenes y adolescentes en Chivay dejó una huella que va más allá de una jornada de actividades. Entre preguntas, respuestas, enseñanza, oración y ministración, los participantes encontraron un espacio para acercarse a Dios y reafirmar su propósito.

El encuentro terminó, pero queda el desafío de seguir caminando con Cristo y de permitir que aquello vivido se transforme en una vida de servicio.

En Chivay, una nueva generación levantó la mirada, renovó sus fuerzas y respondió al llamado de Dios.

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