Cuando todo parece perdido, Dios todavía puede obrar
El complejo deportivo El Bosque de Ccoripata, en la ciudad del Cusco, fue escenario de una noche de profunda búsqueda espiritual durante el tercer servicio de la Convención Nacional «Familia hay esperanza», del Movimiento Misionero Mundial.
La congregación se reunió para escuchar un mensaje que confrontó la desesperanza y recordó una verdad fundamental: ninguna situación está fuera del alcance del poder de Dios.

La predicación estuvo a cargo de la pastora Priscila Viscay, quien desarrolló la visión del valle de los huesos secos, descrita en Ezequiel 37, un pasaje que revela el poder divino para levantar aquello que parecía completamente destruido.
Una pregunta que desafía la desesperanza
«¿Vivirán estos huesos?». La pregunta de Dios al profeta Ezequiel marcó el corazón del mensaje. Ante un valle cubierto de huesos secos, donde humanamente no existía posibilidad de vida, el Señor mostró que su poder no está limitado por las circunstancias.
La pastora compartió también parte de su testimonio personal, dando cuenta de la obra restauradora de Dios en su propia vida y animando a los presentes a creer que Él puede transformar incluso las situaciones más difíciles.

A partir de esta visión bíblica, destacó el poder de la Palabra de Dios y la acción del Espíritu Santo: los huesos dispersos se unieron, recibieron tendones y carne, y finalmente el aliento de vida dio forma a un gran ejército.
Una imagen que trascendió el relato bíblico para convertirse en un llamado a creer por la restauración de los hogares, la renovación espiritual y el levantamiento de vidas para el propósito de Dios.
Un altar de clamor y esperanza viva
La respuesta de los asistentes se hizo visible cuando una multitud pasó al altar para buscar la presencia del Señor. Entre oraciones y clamores, hombres y mujeres expresaron su anhelo de experimentar el poder restaurador de Jesucristo y ver renovadas sus familias.
Fue una noche de bendición y refrigerio espiritual, no solo para quienes llegaron hasta el complejo deportivo El Bosque de Ccoripata, sino también para quienes siguieron la transmisión a través de las plataformas digitales, unidos en torno al mensaje de la Palabra de Dios.
Cusco proclama: ¡familia hay esperanza!
El tercer servicio dejó un mensaje que trasciende las circunstancias y alcanza el corazón de cada hogar: lo que parece seco todavía puede recibir vida cuando Dios obra.
La Convención Nacional «Familia hay esperanza» continúa proclamando en Cusco que Jesucristo es la esperanza viva y que su poder puede restaurar vidas, renovar corazones y levantar familias para su gloria.
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