Una delegación peruana en Guayaquil
Con alegría y gratitud a Dios, pastores provenientes del norte del Perú viajaron hasta Guayaquil, Ecuador, para participar de esta importante convocatoria de la obra, realizada en las instalaciones del Estadio Yeyo Úraga.
Durante los diferentes servicios, los pastores peruanos tuvieron la oportunidad de compartir con la iglesia ecuatoriana, fortaleciendo los lazos de comunión entre ambas naciones y siendo testigos de lo que Dios continúa haciendo en Su obra.
La Palabra de Dios fue proclamada
Como parte de los servicios de la convención, el Rev. Samuel Vásquez, presbítero de la obra en Sullana, tuvo la responsabilidad de ministrar la Palabra de Dios durante el cuarto servicio, realizado el sábado por la mañana.
A través de su predicación, la congregación recibió un mensaje de edificación y exhortación, en medio de una jornada que continuó siendo marcada por la presencia del Señor.

Asimismo, durante la Escuela Dominical del domingo, el mensaje estuvo a cargo del Rev. Antonio Vilca, presbítero de la obra en Trujillo y oficial nacional del Movimiento Misionero Mundial en el Perú.
Su participación representó también una oportunidad para compartir la Palabra y fortalecer espiritualmente a los hermanos que se congregaron durante esta jornada especial.
Comunión entre las iglesias
La participación de los pastores peruanos no solo permitió el desarrollo de un ministerio conjunto, sino también el intercambio de experiencias y testimonios acerca de la obra de Dios en ambas naciones.
Durante los servicios, algunos pastores tuvieron la oportunidad de enviar saludos y compartir testimonios sobre las maravillas que el Señor continúa realizando en medio de Su pueblo, convirtiendo estos momentos en espacios de comunión y gratitud.

Una experiencia de bendición
La Convención Nacional del MMM en Ecuador fue una experiencia de gran bendición para los pastores participantes del Perú, quienes pudieron ser parte de un encuentro internacional caracterizado por la unidad, la predicación de la Palabra y la presencia de Dios.
Esta participación reafirma los vínculos de hermandad que existen entre las iglesias del Movimiento Misionero Mundial y el compromiso de continuar trabajando juntos en la expansión del Evangelio.
Desde el norte del Perú hasta Guayaquil, la obra continúa avanzando y proclamando las maravillas de Dios. ¡A Él sea toda la gloria!
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