El Estadio Rosas Pampa de Huaraz fue escenario de una noche de profunda gratitud y comunión con Dios. Este domingo 25 de octubre, el pueblo del Movimiento Misionero Mundial (MMM) culminó la tercera sede de la Convención Nacional 2026, «Familia, hay esperanza», en un ambiente de adoración, unidad y exaltación al Señor.

Con corazones agradecidos por su bondad y misericordia, los asistentes salieron al frente para expresar su gratitud a Dios, en una jornada que marcó el cierre de cuatro días de bendición espiritual en la ciudad ancashina.
Una palabra que encendió la esperanza
El mensaje de la última noche estuvo a cargo del reverendo Ari Solís, procedente de Colombia, quien compartió una palabra centrada en Jesucristo como la verdadera esperanza para el ser humano y el fundamento para la unidad y la restauración familiar.
Durante su prédica, destacó que la fe en Cristo abre el camino a una vida de esperanza y que las familias pueden permanecer firmes cuando depositan su confianza en el Señor.

La Palabra de Dios fue proclamada en un ambiente de libertad espiritual, mientras la congregación recibió el mensaje con disposición y gratitud. Fue una noche en la que la enseñanza bíblica volvió a poner en el centro la necesidad de fortalecer los hogares sobre los principios de Dios.
Huaraz despide la fiesta, lima se prepara
Del jueves 22 al domingo 25 de octubre, Huaraz fue la tercera sede de esta convocatoria nacional que reúne a familias, congregaciones y delegaciones de distintas partes del país bajo un mismo lema: «Familia, hay esperanza».
Ahora, la cuenta regresiva se traslada a Lima. Desde el jueves 29 de octubre hasta el domingo 1 de noviembre, el Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos recibirá la última sede de la Convención Nacional 2026, con la expectativa de culminar este recorrido espiritual que ha movilizado a la obra del Movimiento Misionero Mundial en el Perú.

Huaraz cierra sus jornadas con un mensaje que permanece vigente: en medio de las dificultades, Jesucristo sigue siendo la esperanza para cada hogar.
¡La convención continúa! Lima se prepara para vivir el gran cierre de «Familia, hay esperanza».
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