Misión Perú llega a Picota
Como parte del trabajo de Misión Perú, una delegación integrada por presbíteros y pastores provenientes de Lima, Trujillo y Huamachuco llegó hasta la provincia de Picota, en San Martín, para acompañar y fortalecer la labor que desarrolla la Zona 162.
Uno de los primeros puntos del recorrido fue el templo de San Hilarión, donde los obreros pudieron conocer de cerca el trabajo que se viene realizando en esta parte de la zona.

La jornada contó con la participación del pastor Rev. Rolando Chamorro, junto a los demás obreros que acompañaron este recorrido misionero.
Un encuentro con los pastores de la Zona 162
El primer servicio de llegada se desarrolló en el templo de Picota, bajo la dirección del pastor Antonio Vilca, responsable de la obra en Trujillo y oficial nacional del MMM Perú.
Durante este encuentro se reunió con los pastores que desarrollan su labor en las iglesias de Fila Alta, Picota, San Hilarión, Sauce y Tres Unidos, fortaleciendo los vínculos de trabajo y comunión entre los diferentes puntos de la Zona 162.

Más que una visita, este recorrido permitió conocer de cerca los desafíos y avances de una obra que continúa extendiéndose en esta parte de la región San Martín.
Radio Bethel y nuevos proyectos para la obra
La misión también llegó a los medios de comunicación. Liderados por el Rev. Antonio Vilca, los pastores de Lima, Trujillo y Huamachuco visitaron Radio Bethel en Picota, donde conocieron el funcionamiento y equipamiento de la estación que permite llevar el mensaje a diferentes sectores de la ciudad y sus alrededores.
Durante el recorrido también visitaron el terreno destinado para la construcción de una nueva iglesia de la Zona 162, proyectando nuevos espacios para continuar anunciando el Evangelio y alcanzando a más familias.

La visita permitió mirar no solo lo que Dios ha hecho durante estos años, sino también lo que se viene construyendo para el futuro de la obra en Picota.
23 años llevando el Evangelio
La jornada culminó con un servicio de aniversario por los 23 años de labor misionera de la congregación en Picota, realizado en la plaza de la ciudad.
En este espacio público, la iglesia celebró más de dos décadas de trabajo arduo y perseverante, dando gracias a Dios por cada vida alcanzada y por las victorias obtenidas durante este recorrido.

La presencia de la iglesia en medio de la ciudad volvió a poner el mensaje de Cristo frente a la comunidad, recordando que la misión continúa vigente y que cada alma representa una oportunidad para que el Evangelio sea anunciado.
23 años después, Picota sigue siendo un campo de misión. La obra avanza, nuevas puertas se abren y la iglesia continúa llevando esperanza a más vidas.
Si quieres saber más de nosotros da clic aquí








