El Programa de Apoyo al Menor y Población Vulnerable en Situación de Riesgo (PROMSIR) celebró sus primeros 365 días de labor con un emotivo servicio de acción de gracias realizado en el templo del Movimiento Misionero Mundial de 28 de Julio, lugar donde nació esta importante iniciativa ministerial.

La ceremonia reunió a pastores, colaboradores y miembros de la iglesia para agradecer a Dios por el respaldo brindado durante este primer año de trabajo, tiempo en el que el programa ha llevado esperanza, orientación y el mensaje transformador del Evangelio a cientos de niños, niñas y adolescentes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Una visión que nació para servir
PROMSIR surgió por iniciativa del Rev. Luis Meza Bocanegra, con el propósito de extender el amor de Cristo hacia quienes enfrentan condiciones de desprotección o riesgo social. Desde sus inicios, el programa fue concebido como un brazo social y evangelístico del Movimiento Misionero Mundial, comprometido con acompañar a las nuevas generaciones mediante la enseñanza de la Palabra de Dios y el fortalecimiento de los valores cristianos.

Lo que comenzó como una visión impulsada desde la congregación de 28 de Julio, hoy se ha convertido en un ministerio que continúa creciendo y llevando esperanza allí donde más se necesita, demostrando que el Evangelio tiene el poder de restaurar vidas y transformar el futuro de las personas.
Un ministerio al servicio de la población más vulnerable
A lo largo de este primer año, PROMSIR ha desarrollado una amplia labor de apoyo espiritual y socioeducativo mediante cultos, talleres, consejerías y diversas actividades formativas dirigidas a niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de desprotección y riesgo social.
El programa extiende su trabajo a jóvenes acogidos en Centros Juveniles de Rehabilitación, Oficinas Receptoras del Servicio de Orientación al Adolescente (SOA) y albergues administrados por el Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (INABIF), gracias al trabajo coordinado con entidades del Estado.

Cada actividad tiene como propósito fortalecer la autoestima, promover principios y valores cristianos y contribuir a la construcción de un proyecto de vida fundamentado en la Palabra de Dios, ofreciendo una alternativa de esperanza para quienes enfrentan contextos de vulnerabilidad.
El Evangelio como instrumento de transformación
Más allá de la asistencia y el acompañamiento, PROMSIR tiene como misión anunciar el mensaje de salvación de Jesucristo. Cada taller, cada culto y cada encuentro representa una oportunidad para sembrar la Palabra de Dios en el corazón de niños y adolescentes, convencidos de que una vida transformada por Cristo puede cambiar el rumbo de una familia y de toda una sociedad.
Durante este primer año, numerosos participantes han recibido orientación espiritual, fortalecimiento emocional y herramientas para afrontar los desafíos de la vida desde una perspectiva basada en los principios bíblicos, reafirmando que la verdadera transformación comienza cuando el ser humano conoce a Cristo.
Un compromiso que continúa
La celebración del primer aniversario de PROMSIR fue también una oportunidad para renovar el compromiso del Movimiento Misionero Mundial de seguir sirviendo a la población más vulnerable con amor, responsabilidad y dedicación.

Con la mirada puesta en el futuro, el programa continuará fortaleciendo su labor en favor de la niñez y adolescencia del país, llevando el mensaje del Evangelio a nuevos espacios y reafirmando que el servicio cristiano trasciende las paredes del templo para convertirse en una herramienta de restauración y esperanza para quienes más lo necesitan.
El primer año de PROMSIR marca el inicio de una obra que continúa creciendo, confiando en que Dios seguirá abriendo puertas para alcanzar muchas más vidas con el amor de Cristo y la verdad de Su Palabra.
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