El principal encuentro anual de la iglesia
Más que un evento, representa un tiempo de búsqueda de Dios, adoración, enseñanza bíblica, comunión y avivamiento espiritual que reúne a pastores, obreros y miles de creyentes provenientes de los diferentes presbiterios.

Durante estos días, la iglesia se congrega con un mismo propósito: exaltar el nombre de Jesucristo, fortalecer la fe de los creyentes y renovar el compromiso con la predicación del Evangelio hasta lo último de la tierra.
Una agenda que fortalece la Obra
Además de los cultos generales, las Convenciones Nacionales desarrollan una agenda ministerial que contribuye al crecimiento y fortalecimiento del Movimiento Misionero Mundial. Entre las actividades destacan las reuniones de pastores, los encuentros de directivas, las sesiones de coordinación y el tradicional Servicio Misionero, espacios donde se evalúa el avance de la Obra y se proyectan nuevos desafíos para la evangelización.
Estas jornadas también constituyen un momento especial para reconocer el trabajo de quienes sirven fielmente al Señor, así como para realizar promociones ministeriales y la presentación de nuevos pastores y obreros, quienes asumen nuevas responsabilidades en favor de la expansión del Reino de Dios.

Una tradición que ha marcado generaciones
Desde su fundación en 1963, el Movimiento Misionero Mundial ha celebrado Convenciones Nacionales como parte esencial de su identidad. A lo largo de más de seis décadas, estos encuentros han sido escenarios donde Dios ha transformado vidas, fortalecido ministerios y consolidado la unidad de la iglesia en las diferentes naciones.
Cada convención se convierte en un testimonio del crecimiento de la Obra y del cumplimiento de la Gran Comisión, al reunir a creyentes de distintas regiones en un mismo sentir de adoración, servicio y compromiso con la sana doctrina.
Un compromiso permanente con la misión
Las Convenciones Nacionales reflejan el carácter misionero del Movimiento Misionero Mundial. En ellas se renueva el llamado a llevar el mensaje de salvación a todas las naciones, fortaleciendo la visión evangelizadora que ha caracterizado a la institución desde sus inicios.

Por ello, estos encuentros continúan siendo un tiempo de bendición para la iglesia, donde la Palabra de Dios ocupa el lugar central y cada creyente encuentra nuevas fuerzas para servir al Señor con fidelidad, reafirmando el compromiso de la Obra con la expansión del Evangelio en el mundo.
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