MMM Perú cierra confraternidad en Cusco con una noche de fe, comunión y renovación

El Complejo Deportivo Marianto Ferro de Cusco fue escenario de una noche especial de adoración y fraternidad, en el marco de la confraternidad y celebración por el aniversario de Bethel Radio. Familias y hermanos se reunieron para recibir una palabra de fe y esperanza a través del Rev. Luis Meza Benavides.

Una noche de bendición y comunión

Con alegría y gratitud, la iglesia vivió la jornada de cierre de esta confraternidad, un encuentro que reunió a familias, pastores y hermanos en un ambiente de fe, reflexión y comunión.

Durante esta celebración, cada participación y momento compartido permitió recordar la importancia de mantener a Dios presente en cada espacio de nuestras vidas y hogares.

En esta confraternidad la alabanza a Dios fue central en cada servicio.

Una palabra para fortalecer los hogares

Uno de los momentos centrales de la noche fue el mensaje compartido por el Rev. Luis Meza Benavides, vicepresidente del MMM Perú, quien impartió una palabra de fe, esperanza y reflexión dirigida a fortalecer la vida espiritual de los creyentes y sus familias.

El mensaje fue recibido con atención por los presentes, quienes participaron de este tiempo de edificación y renovación espiritual.

El mensajero de la palabra de Dios fue el Rev. Luis Meza benavides vice presidente del MMM en Perú

Cusco recibe a los siervos de Dios

La llegada del Rev. Luis Meza Benavides, acompañado de presbíteros y pastores, marcó el inicio de un tiempo especial para la iglesia en Cusco.

La presencia de los siervos de Dios permitió reafirmar la importancia de la unidad, la fe y el propósito, llevando a las congregaciones un mensaje de esperanza y salvación.

 

En el areopuerto de Cuzco recibieron a los pastores invitados a esta celebración de aniversario.

Confraternidad y aniversario de Bethel Radio

Esta jornada también estuvo enmarcada en la celebración del aniversario de Bethel Radio, fortaleciendo los lazos de comunión entre las familias y la iglesia.

La confraternidad se convirtió así en un espacio para agradecer a Dios por Su fidelidad y por cada vida alcanzada a través del ministerio y la labor evangelística.

Una jornada que deja huella

A través de cada participación, mensaje y momento compartido, los hermanos pudieron disfrutar de un tiempo especial que deja enseñanzas y recuerdos para continuar caminando en la fe.

La jornada fue también una oportunidad para renovar el compromiso de seguir poniendo a Dios en el centro de la familia y de cada área de la vida.

Noche a noche la palabra de Dios impacto a los hermanos y amigos que llegaron al campo deportivo.

La confraternidad culminó con gratitud, pero la misión continúa: seguir anunciando a Cristo, fortaleciendo las familias y llevando el mensaje de esperanza y salvación.

¡Toda la gloria sea para Dios por lo vivido en Cusco!

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