Con camisetas blancas y un mensaje de unidad, más de 3 mil jóvenes participaron en la Marcha por la Vida, una movilización de concientización que convirtió las instalaciones del Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en un escenario de reflexión y solidaridad.
La actividad, desarrollada durante la noche del sábado 31 de octubre, formó parte de la programación especial de la Convención Nacional «Familia hay esperanza» y tuvo como propósito recordar dos acontecimientos dolorosos de la historia del pueblo judío: el Holocausto perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial y los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023 contra Israel.

Una voz firme contra el antisemitismo
La movilización congregó a una multitud de jóvenes que, vestidos de blanco, recorrieron el recinto deportivo llevando un mensaje de rechazo al antisemitismo, la violencia y toda expresión de odio que atente contra la dignidad humana.
La jornada estuvo encabezada por el reverendo Luis Meza Bocanegra, vicepresidente internacional del Movimiento Misionero Mundial, junto a representantes de la oficialidad internacional. Asimismo, contó con la participación especial del excelentísimo señor Gali Dagan, embajador del Estado de Israel en el Perú, y una delegación de la comunidad judía residente en nuestro país.

Su presencia otorgó un significado especial a esta convocatoria, que buscó estrechar los lazos de respeto, fraternidad y solidaridad entre la comunidad cristiana evangélica y el pueblo judío.
Orando por la paz de Jerusalén
Para el Movimiento Misionero Mundial, esta expresión pública también representa una convicción fundamentada en las Escrituras: orar por la paz de Jerusalén, conforme al Salmo 122:6, y levantar una voz en favor de la vida, la convivencia pacífica y el respeto entre los pueblos.
Con esta multitudinaria marcha, la juventud del MMM Perú dejó un mensaje que trascendió el escenario de la convención: recordar la historia, rechazar el antisemitismo y promover una cultura de paz.
Más de 3 mil jóvenes, una sola voz y un mensaje que permanece: ¡sí a la vida, sí a la paz!






