“Patacala” es un peruanismo que se emplea comúnmente en el habla popular y la literatura para referirse a la persona que camina con los pies descalzos. Muchas personas en el Perú lo entienden con facilidad; sin embargo, pocos comprenderían lo que significa andar descalzo en el frío de Puno, con temperaturas por debajo de los cero grados, e ingresar a las aguas del lago Titicaca para ser sumergido en ellas. Muchos pensarían simplemente que esta acción es una locura.

Pero bien dice el texto bíblico que el evangelio es locura para los que se pierden, como señala 1 Corintios 1:18. Para los creyentes en Puno, en cambio, esto representa una bendición, un privilegio y una victoria que Dios, que en su grandísima misericordia, les concede. Este es uno de los primeros pasos de fe que forjan en su vida cristiana para formar parte de la Iglesia de Cristo y de la membresía del Movimiento Misionero Mundial en el Perú.
Quince hermanos dieron este paso de fe en un servicio especial realizado para concretar este sacramento, dirigido por el Rvdo. Miguel Argandoña. Después del devocional y del mensaje de la palabra de Dios, uno a uno los hermanos descendieron a las aguas y, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, fueron bautizados para simbolizar la muerte al mundo y el nacimiento de una nueva vida en Cristo. Al salir de las aguas, seguramente con mucho frío, emergían convertidos en nuevas criaturas.

Cabe resaltar que los bautismos en nuestras congregaciones se realizan después de un tiempo de preparación del creyente arrepentido de sus pecados. Luego de demostrar un testimonio claro y una vida transformada, los hermanos participan de este importante sacramento y posteriormente se integran a las diversas actividades de las congregaciones del Movimiento Misionero Mundial, no solo en el Perú, sino también en los 84 países donde la obra tiene presencia alrededor del mundo.
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